martes, 3 de septiembre de 2013

Defensa a Julio Andrade




Se ha dicho mucho sobre este personaje, se le ha vapuleado, insultado, desautorizado, incluso lo hemos relegado a un lugar secundario dentro de la música nacional opacado por otros artistas de su generación. Es más, lo hemos puesto a la altura de Jean Paul Strauss*, pero Julio Andradees una figura transcendente dentro de las composiciones musicales nacionales.

Recuerdo los noventas. Esas épocas que se debatían entre los mensajes de Hurtado Miller y las miniseries de Iguana Producciones. Donde podíamos pasar de un trágico “Que dios nos ayude” al “Que empiece la juerga”. Y entre todo la voz de Julio Andrade unía ambos mensajes en una canción donde no solo se ufanaba de ser mujeriego, sino que además nos enseñaba algunos principios del catolicismo: el ánimo de enmienda y la oración. “Ángel de la guarda/dulce compañía/no me desampares/ni de noche ni de día”, cantaba. Y, claro, los niños católicos de entonces lo seguíamos, porque cantar es rezar dos veces.

No entiendo qué pasó desde aquel Gran Estelar de la Feria del Hogarcuando cientos de almas coreábamos “´uta qué rico” en Mi cuchi cuchi bum bum. Quizá fue mala señal que Susy Díaz, en una entrevista aTeleguía, dijera que no le gustaba la canción porque le parecía un tanto grosera. “Envidia, me tienen envidia”, habría dicho el buen Julio si hubiera conocido anacrónicamente a Las Culisueltas. Prueba de ello es que por los mismos años Susy lanzó su canción La arrechazada, cuyo estreno mundial fue en el programa de Gisela Valcárcel una tarde de verano en la que me encontraba almorzando una sopa a la minuta con mi abuela y mis tías.

No se crea, sin embargo, que el éxito de Mi cuchi cuchi bum bum se debía a tan particular estribillo. Años atrás Andrade ya había triunfado en las radios locales con canciones como Mira la morena. Si bien con sus primeros versos “Mira la morena/cosa más buena/cómo mueve su cucú” algunos sectores podrían acusar que se enfatizan algunos prejuicios sexistas y racistas; wait a minute… o mucho menos que a minute, puesto que en los siguientes “Mira la morena/cosa más buena/vamos a ver si puedes tú”, por el contrario, exalta capacidades especiales: no es fácil mover el cucú. Quien diga lo contrario no me ha visto bailar.

E insisto. Quien diga que Andrade es sexista no ha seguido su carrera musical y no ha podido apreciar temas como Jugo de tamarindo, una denuncia a la explotación sexual.

Julio Andrade no es como Gianmarco, que cae bien a todos, ni comoPedro Suárez Vertiz, que es tan entrañable como Alfredo Bryce pero con guitarra y sin plagios. Julio no tiene miedo a decir lo que piensa, pese a que sabe que el trolleo es automático. Por eso no se hace paltas en ocupar un cargo en APDAYC o cantar una canción para Susana Villarán. Tampoco importa si nadie entiende lo que dice: ¿Existe una explicación lógica para “quibiribironbo/ye/ye” de Jugo de tamarindo o “wikitereterebobo ketere pollo” en Ángel de la guarda**? Pues no, como tampoco lo tienen “Evohé! !Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balparamar, perlinos y márulos”. Quizá tengamos en Andrade al Cortázar del pop peruano.