jueves, 19 de septiembre de 2013

Ajustando el Kipá


Alejandro Toledo se vende en sus conferencias internacionales como el artífice del retorno de la democracia en el Perú.

Esta semana parecía sabotear esa democracia para hacer ver a su país como una república bananera.

¿Qué objetivo tuvo su viaje relámpago a Lima si no fue el de fabricar su victimización hacia fuera?

¿A quién se le puede ocurrir lanzar una candidatura presidencial en estas circunstancias si no es para fabular sobre persecuciones políticas?

¿Para qué pedir intervenir en la Comisión de Fiscalización del Congreso “por 20 minutos” si no lo habían citado?

El Facebook de Eliane Karp abonaba al guión de la opereta:

“Y no podrán callarlo”, prometió.

“Ahora a luchar por la recuperación de nuestro sistema democrático. En el Poder Judicial otros son los intereses”.

La “recuperación” que buscan debe ser la de sus propiedades embargadas y las cuentas congeladas a pedido del Ministerio Público.

El espectáculo que ofrecieron estos cruzados no incluyó la respuesta a ninguna de las preguntas que los vinculan con US$ 17 millones de procedencia no explicada.

Pero el expresidente aludió a los inquietantes rumores.

CONEXIÓN ISRAELÍ


“Alejandro Toledo no se corre”, dijo, “no se asila en ningún país. El único lugar donde puedo asilarme es en Cabana”.

CARETAS 2300 advirtió que fuentes del Estado al más alto nivel han recibido la versión de la intención de Toledo de asilarse en Israel.

El aprista Mauricio Mulder coincidió en que “tengo información, y es algo que a cada momento viene trascendiendo con mayor fuerza, que el expresidente Toledo estaría recopilando información para demostrar que es víctima de persecución política, para lo cual solicitaría asilo en Israel”.

La fuente de Mulder, distinta a la de CARETAS, es cercana a la comunidad judía y se pregunta si Toledo ya tiene la nacionalidad israelí en virtud de su matrimonio con Eliane Karp, que además tiene pasaportes belga y estadounidense.

Toledo y Karp se conocieron en 1972 y se casaron en 1975. Según su hoja de vida, ese mismo año Karp se recibió de bachiller en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Hebrea de Jerusalén. La pareja se separó en 1988 y se divorció en 1992. Entre 1995 y 1997, Karp trabajó en el Banco Leumi de Tel Aviv como gerente de la división internacional.

Allí no sueltan a sus nacionales.

Bien lo sabe Avraham Dan On, el guardaespaldas del expresidente que entraba y salía en vuelos privados a Costa Rica para hacer las movidas financieras vinculadas a Toledo. (CARETAS 2300 – Aviones y Contorsiones)

En el informe del Ministerio Público remitido a la Comisión de Fiscalización del Congreso el pasado 9 de septiembre, el fiscal de la Nación, José Peláez, incluye el resumen de las gestiones realizadas hasta ahora por la fiscal Elizabeth Parco en su investigación por presunto lavado de activos.

Las principales novedades se relacionan con “Avi”.

En la primera semana de noviembre declarará por video conferencia “en atención al derecho de Defensa que le asiste dentro de un Debido Proceso vía solicitud de Asistencia Judicial Internacional con Israel”.

Esto “sin perjuicio que cumpla con acreditar con documentos idóneos la incapacidad física que padece que le impide retornar al país para rendir su declaración ante este Despacho Fiscal”.

La fiscal añade a su lista de quienes declararán a Shai Dan On, hijo del ex “asesor” en seguridad de Toledo. Un nombre que hasta ahora era desconocido.

Ello es una muestra más de la munición que tiene el Ministerio Público en este caso.

Toledo armó su circo en el Congreso que es al fin y al cabo un blanco fácil y es pertinente recordar que, aduciendo la reserva del proceso, Peláez se excusó de asistir a la Comisión de Fiscalización la semana pasada. Le da la razón el triste papel que jugó este grupo de trabajo el martes. Pero las papas queman de verdad donde se recaba la información.

INVITADO E INVESTIGADO


La intervención de Toledo en la Comisión de Fiscalización bastaría para dejar la alicaída popularidad del Congreso en las catacumbas.

El domingo 15, el expresidente remitió al titular de la comisión, Vicente Zeballos, una carta solicitando “acudir voluntariamente, a la hora que sea conveniente, por 20 minutos, para compartir mis reflexiones y datos sobre los hechos materia de sus investigación”. El pedido fue dado a conocer y aceptado inmediatamente por Zeballos al día siguiente.

Treinta minutos antes de que Toledo llegara al Congreso, la vocera de PP, Carmen Omonte, presentó otra carta –cuya fecha de recepción figuraba erradamente– pidiendo “reprogramar” la cita.

“Al citársele como investigado ha variado su situación jurídica, siendo por tanto indispensable que se cumpla con la comunicación previa y detallada de los hechos irregulares que le atribuyen, como determinó la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, decía la misiva.

Omonte justifica que la postergación permitiría a Toledo “organizar su defensa con un abogado de su elección y tomar conocimiento del contenido de los documentos que obran en el expediente de investigación”.

Estos eran los conocidos informes de Inteligencia Financiera, el Ministerio Público y Sunarp.

El debate llevaba 40 minutos y Toledo aguardaba en la Sala de Embajadores. Zeballos dijo que sería “descortés” no recibir al expresidente. Suspendió la sesión por unos minutos y lo invitó personalmente a pasar.

Las discusiones continuaron mientras Toledo guardaba silencio. Zeballos zanjó poniendo a votación el pedido de Omonte, que ganó por amplia mayoría.

Toledo ofreció luego declaraciones a la prensa –sin posibilidad de preguntas– y por la noche, cuando esperaba su vuelo de regreso a Estados Unidos, se negó a declarar a los periodistas, visiblemente ofuscado y con la lengua enredada.

LA ESTRATEGIA


“Si este tema va al Parlamento, no iremos porque no nos comprende y sería ya un asunto muy politizado”, advirtió el día anterior el letrado Javier Valle Riestra, que defiende al expresidente y cree que su cliente “no tiene ciertamente posibilidades presidenciales”.

CARETAS acompañó al veterano aprista en su trayecto al Tribunal Constitucional, donde fue con el abogado Luciano López, su principal colaborador y con quien coordina la estrategia.

Valle Riestra dice que su papel se limita a asesorar a Toledo en la investigación de la fiscal Parco y la reciente presentación del hábeas corpus que busca impedir el concurso de Peláez, el fiscal de la Nación, “porque no lo justifica el Estado del proceso”. Compara que “un juicio no empieza por la Corte Suprema”.

La investigación de Parco es por Lavado de Activos y comenzó por la suegra de Toledo, Eva Fernenbug. Peláez inició su propia investigación por enriquecimiento ilícito al expresidente donde también se encuentra comprendida su esposa.

“Es una actitud personalista del fiscal”, opina Valle Riestra.

¿Una intencionalidad política?

“Una intencionalidad protagónica, que es diferente”, aclara. “Un afán exhibicionista. Una ocasión de hacerse famoso aunque sea a costa de perder luego”.
Pero añade que “he sido amigo del padre, me he sentado con todos sus hermanos, siempre han sido compañeros. Esa es la vinculación, no tengo ningún interés en difamarlo ni desprestigiarlo”.

Valle Riestra y López dicen que todo cuadra en las declaraciones que Toledo y Yosef Maiman, el magnate que dice ser el dueño de los millones de Ecoteva, ofrecieron a la Fiscalía.

¿Acaso no los disuade el pago de las hipotecas? ¿Tampoco, dado el abultado sobreprecio, la evidente intención de Toledo de vivir en Las Casuarinas y trabajar en la oficina cercana?

“En el expediente no fluye nada de eso”, responde López con las manos al volante. “Te voy a contestar con una frase que aprendí de Javier: lo que no está en este expediente no es de este mundo. ¿No Javier?”.

Ríe Valle Riestra que asegura, a contrapelo de los chismes de bufetes, que “recibimos unos honorarios bien magros. Lo normal por presentar un hábeas corpus”.

UN SANCOCHADO


Antes de su vuelo, luego de la faena del Congreso, Toledo compartió un prolongado sancochado en el Sheraton con lo que le queda de su plana mayor.

Es notoria la “licencia” que solicitó el secretario general de PP, Javier Reátegui. El pesquero le retiró los dos vehículos que ponía a disposición de Toledo en Lima. Cuando llegó el domingo al Jorge Chávez se subió a una camioneta negra conseguida a última hora por el secretario de organización del partido, Roberto Rojas.

Durante el sancochado, Toledo le aseguró a Luis Thais, el actual secretario general, que “con una llamada me tienen acá”.

El congresista José León asegura que su jefe recobró la “confianza plena” de la bancada mostrando los papeles que probarían que Ecoteva no manejó dinero ilegal.

Dice el parlamentario que el dinero pasó los controles de las respectivas Unidades de Inteligencia Financiera de Costa Rica, Estados Unidos, Europa e Israel.

Trascendió que, más bien, en la UIF del Perú adelantan que los bancos que intervinieron en las operaciones inmobiliarias serán sancionados por no hacer sonar las alarmas ante compras sospechosas.

Son dos percepciones muy distintas de la gravedad del caso. Una es la del investigado, sus abogados y congresistas. La otra es la de la Fiscalía y la UIF. Pero la estrambótica visita de Toledo tuvo la virtud de cerrar la brecha.