jueves, 26 de septiembre de 2013

VERGONZOZA CORRUPCION DE UN CONGRESISTA

Vergonzoso el comportamiento de Michel Urtecho, congresista de Solidaridad Nacional, quien tuvo la desvergüenza de contratar, por cuenta del Congreso, a tres empleados que llamaremos fantasmas, a pesar que están vivos, tienen domicilio y DNI. A mayor abundamiento diremos que el congresista mencionado y su esposa Claudia González, se apropiaron de casi el 85% del sueldo de los empleados Jorge Huamán y su cónyuge Helvia Urbina. Esta última realizaba labores domésticas en casa de los desvergonzados.
La ex-asistente Evelyn Goicochea, quien llegó a percibir S/.11 mil nuevos soles por mes, sólo recibía S/.3 mil. El despojo estuvo a cargo de Claudia González, quien manejaba la correspondiente tarjeta y cobraba el cupo en una sucursal bancaria de La Molina, cercana a su domicilio. A nadie se le ocurre que la señora Goicochea, residente en Pueblo Libre, fuese mensualmente a retirar su sueldo hasta La Molina, con el riesgo de sufrir un pinchazo en el hígado y perder bolso y dinero. No resisten estos trujillanos, comparación con Bonnie y Clide, pues los gangsters americanos se apropiaban del dinero corriendo el riesgo de las balas, sin inmunidad, ni lenidad parlamentaria que les sirviera de patente de corzo, en perjuicio de los más necesitados. ¿Cómo pudo ser reelegido congresista, este indeseable? Por ser miembro de una iglesia evangélica. Su colega Acuña lo definió como “ciego, manco y cojo” y haciéndose el “cojo”, dando lástima, captó los votos de los simplones, quienes lo imaginaron como hombre pío, cercano a Dios, predicando bondad, trato justo entre hermanos y la recompensa del más allá. Después de terminada esta vida terrenal, el matrimonio Urtecho no va siquiera a alcanzar el purgatorio. Son negreros por naturaleza y han delinquido contra el Estado, al inflarle artificialmente las planillas en beneficio propio, han burlado a entidades con el predicamento y la presencia de un discapacitado que beneficiaría a los suyos, consiguiendo donaciones, con las que han construido un centro médico, donde solo exoneran del pago de la consulta médica a los pacientes, mas no de los servicios internos. Tengo la certeza íntima que está exonerado de impuestos por la labor humanitaria que realizan. Han conseguido más de mil sillas de ruedas, entregadas por diversas entidades, cuyo destino no pueden explicar. Muchos supuestos destinatarios de donaciones, han declarado que les han falsificado su firma en la guía de recepción. Finalmente, mientras integró la mesa directiva del Congreso, se dio maña para conseguir cuatro o cinco veces más dinero que el directivo que lo seguía en gastos y para contratar bastante más personal.
El caso es gravísimo, merece figurar en todos los informativos del mundo. La noticia deshonra a los dirigentes del país, y ahonda la baja aprobación que viene teniendo el Parlamento Nacional, por eso el presidente del Congreso, sofocado por las circunstancias, expresó al periodismo que: “en esta oportunidad”, el Congreso no va a blindar a nadie. “Contrario sensu”, en otras oportunidades podrían haberse dado el lujo de practicar el “otoronguismo”, pero hoy la “Magdalena no está para tafetanes”.
Como explicación Urtecho manifestó que sufre un ataque orquestado por la Iglesia evangelista “Aqua Viva”, pues dejó de entregar diezmos a la iglesia trujillana para hacerlo en Lima. Si fuese cierto, significaría que Urtecho es miembro de una comunidad religiosa, más materialista que el arzobispado de Lima, en capacidad de levantar falsos testimonios, y fraguar delitos patrimoniales. Ha venido frecuentando el círculo que social y espiritualmente le corresponde.
La televisión mostró un edificio moderno en Trujillo, propiedad de la pareja congresal. A ojo de buen cubero, cuesta millón y medio de dólares; hay que agregarle el moderno consultorio clínico, las 5,500 sillas de ruedas, las donaciones y las exenciones tributarias el garfio, la pata de palo y el parche en el ojo derecho.
Pronostico el desafuero de Urtecho, quien navegando con bandera de cojudo, parece ser sinvergüenza, estafador y expoliador. Ojalá por su hija pueda probar lo contrario. (Alberto Massa)