martes, 17 de septiembre de 2013

RESPUESTA de Jaime Bedoya al Arzobispo Miguel Cabrejos: 'el odio al amor'

El Odio al Amor

Por: Jaime Bedoya
EL ARZOBISPO METROPOLITANO DE TRUJILLO ha difundido un comunicado que explica porque, no siendo agnósticos ni ateos, somos  tantos los que no pisamos una iglesia católica hace años. El inspirador titulo de la misiva es La Familia, célula primera y vital de la sociedad. La inspiración se agota en el título.  
Valiéndose de una argumentación oscurantista y medieval precisa que esa familia es excluyentemente de un solo tipo, dejando obviamente fuera de sus parámetros a toda posibilidad generada de la unión civil entre personas del mismo sexo. Leo esto apenas días después que una pareja de amigas extranjeras que viven, sueñan y construyen una vida juntas, se hayan quedando hospedadas en casa compartiendo su afecto y cuidados con mi hijo como si fueran de mi familia, que lo son. Usted no tiene la menor  idea de lo que está hablando, señor arzobispo.
SEGÚN EL FUNDAMENTALISMO RELIGIOSO expuesto en ese mensaje las parejas del mismo sexo no hacen familias, probablemente no sean obran divina, y por añadidura no tienen derecho legal a unirse para quererse  y ser queridos porque eso no está en la Biblia. Siendo tautológicos la Ley de la Gravedad tampoco está en la Biblia. La posibilidad inicial de humor involuntario o de curiosidad subdesarrollada escondida en este comunicado, se desvanece conforme se avanza en la argumentación hasta llegar al clímax fóbico en el punto 4:
“La unión civil de personas del mismo sexo, bajo el falso argumento de no discriminar, altera el orden natural, propugna una falsa libertad, debilita la esencia natural de la familia y la finalidad del matrimonio, ocasionando un grave daño a la dignidad humana y a la sociedad”.(sic)
QUE TRISTE Y QUE TETRICO que un hombre que se dice de Dios piense así. Que primitivo que los derechos legales de los ciudadanos se sometan al juicio religioso más retrógrado. Qué  pena que el conservadurismo católico ahogue en odio una religión fundada en el amor. Y que ganas que el Papa Francisco, el que no protege pederastas ni quiere oros vaticanos – el que dijo refiriéndose a los homosexuales “¿quién soy yo para juzgarlos” – pise pronto este país y mande al carajo a algunos de sus subordinados. Ese día Jesús sonreirá.