miércoles, 3 de julio de 2013

Flores en primavera

Por: Mirko Lauer
¿Está Lourdes Flores a la izquierda de Alan García, como ella misma ha declarado? A juzgar por sus aproximaciones de los últimos tiempos, en efecto es así. Su oposición a la revocatoria de Susana Villarán y la conservación de los regidores PPC en el municipio, han sido triunfos que le podrían haber abierto un nuevo espacio político.
Modesta y muy compartida como fue, la victoria de marzo pasado le inyectó a Flores las vitaminas necesarias para relanzarse. Si nos atenemos a sus declaraciones, no está claro a qué se estaría relanzando. Pero en todo caso es obvio que está con ganas de mantenerse como la figura nacional que viene siendo desde 1987.
No sorprende que Flores mida su ubicación ideológica respecto del Apra, pues ese ha sido un punto de referencia del PPC desde su inicio. Pues tanto el Apra de izquierda como el Apra de derecha le han comido votos al social-cristianismo en la historia electoral peruana. El candidato García lo ha hecho en varias oportunidades.
El nuevo espacio que está imaginando Flores quizás tiene que ver con la nueva topografía de la izquierda en el país. Hay un cálculo según el cual la sangría de votos de izquierda que sufre el humalismo no se va a revertir, y otro según el cual la izquierda reunida no va a conseguir ese candidato clave indispensable para competir realistamente por la presidencia.
Pero los cálculos no son solo ideológicos. Hay la idea de que la feria de escándalos de estos tiempos va a dejar muy melladas las imágenes de algunos importantes precandidatos al 2016, mejorando las opciones de los que logren evitar quemarse. Evidentemente Flores se ve en esta última situación, convocando a un electorado fiscalizador.
En realidad la tarea supondría convocar a varios electorados traslapados pero diferentes. Sobre todo el de la derecha antiaprista y antifujimorista, y el de la izquierda interesada en una alianza con el centro. Este es un cóctel que hemos visto operando, a veces con éxito, en varias elecciones anteriores. Ollanta Humala mismo viene de allí.
Flores sería una buena socia. Pero su problema es que las primeras vueltas no mueven a formar alianzas. La multiplicación de las candidaturas hace que todas las agrupaciones prefieran jugarse un huachito, con la idea de que un electorado propio da más seguridades, y parlamentarios, de pasar a la segunda vuelta que uno prestado. Cálculo falaz, pero atractivo para las bases.
Su otro problema es el propio PPC, claro, al que sucesivas derrotas han hecho perder la costumbre de seguir a un solo líder. Flores puede estar a la izquierda de García, pero eso no puede aplicarse a todo su partido. Su única ventaja en este campo es que el PPC no tiene, ni da muestras de que vaya a tener, una mejor locomotora para llegar al Congreso.