martes, 10 de julio de 2012

De colores


Por: NELSON MANRIQUE  Nelson Manrique
La convocatoria de monseñor Miguel Cabrejos y del padre Gastón Garatea como facilitadores en el conflicto de Conga constituye el primer acierto del gobierno, después de la larga cadena de desaciertos que culminaron con la desgraciada muerte de cinco manifestantes en  Celendín y Bambamarca. La represión contra la población no frenó las movilizaciones y al contrario las enconó. El estado de emergencia decretado luego fracasó igualmente, pues las movilizaciones en Cajamarca, Celendín y Hualgayoc han proseguido vigorosamente, desafiándolo. Si el gobierno no está decidido a ahogar la protesta en sangre haría bien en levantarlo, porque un decreto que no es acatado debilita la imagen de autoridad que se quiere transmitir.
Como era de esperar, el nombramiento de los facilitadores ha sido saludado por todos, o casi. Sólo desentonó el cardenal Cipriani, quien deseó suerte a Monseñor Cabrejos pero no pudo disimular sus encontrados sentimientos ante el otro mediador: “Por ahí he escuchado que piden al padre Garatea; de repente tiene mucha gimnasia en el tema del diálogo”. Diálogo para Cipriani es una mala palabra. Se entiende que para él sea un trago amargo que el sacerdote a quien ha prohibido ejercer el sacerdocio en su diócesis sea querido por todo el país. Cipriani afirma que hay demócratas que dicen “a la Iglesia que se calle” pero luego le piden que intervenga cuando hay problemas. Habría que recordarle que cuando se le critica por usar el púlpito para defender su programa político –por ejemplo pidiendo la amnistía para Alberto Fujimori– la crítica se dirige exclusivamente a él y no a toda la iglesia, así como cuando se pide a Miguel Cabrejos y Gastón Garatea que faciliten el diálogo el pedido es personal y no en tanto representantes de la iglesia. Es sintomático que nadie piense en monseñor Cipriani como mediador, lo que podría deberse a que las posiciones que defiende en sus intervenciones radiales se diferencian muy poco de las de los funcionarios de Newmont-Yanacocha. Recuérdese finalmente que sus hermanos en el sacerdocio han puntualizado una y otra vez que él es únicamente arzobispo de Lima, mientras que el vocero autorizado de la iglesia es el presidente de la Asamblea Episcopal. Y como Cipriani fue derrotado las cuatro veces que postuló a este cargo mal puede reclamar una representación que sus hermanos obispos no le han otorgado.
El nombramiento de los facilitadores constituye un saludable viraje con relación a las declaraciones del presidente Humala del 2 de julio –levantadas en primera plana por Perú 21 y El Comercio– amenazando a quienes se oponían a la construcción de los reservorios: “que se atengan a las consecuencias”. Se vuelve así al punto en que se encontraban las cosas el pasado 10 de diciembre, cuando el “gabinete multicolor” de Salomón Lerner fue remplazado por el “gabinete negro” de Óscar Valdés, que merece tal nombre por los 16 muertos y los cientos de heridos que dejan como saldo estos 7 meses de pretender solucionar los conflictos sociales a balazos. Pero hoy el encono es mucho mayor, nadie va a devolver la vida a quienes cayeron y establecer un diálogo franco y constructivo va a ser una empresa más difícil.
Ayudaría al diálogo tener una visión más equilibrada de lo que está sucediendo en la región convulsionada. Es valioso el testimonio de Paul E. Maquet, periodista de Radicales Libres, que presenta sus impresiones luego de una permanencia de 10 días en Cajamarca, 3 de ellos bajo el estado de emergencia (“Pinceladas de Cajamarca”, La Mula, http://bit.ly/N7XXl3). Es asimismo muy importante el testimonio de Gustavo Gorriti, sobre las rondas campesinas de Bambamarca, que según sus líderes agrupan a 50 mil campesinos: “Conozco bien a las organizaciones ronderas de Bambamarca, los he visto cooperar estrechamente con la Policía en asuntos de seguridad ciudadana, y los líderes con quienes he tratado han estado entre la gente más responsable, austera y honesta que he conocido en organizaciones populares ... se trataba y se trata de gente racional y dialogante en todo sentido ... pocas veces he visto la avidez de conocimiento y la disposición a hablar y negociar como entre esos dirigentes y miembros de las rondas. A condición, por supuesto, de que se les hable con honestidad y con respeto, cosa que no solo merecen sino se les debe”. (“Sobre la captura de Marco Arana”, IDL Reporteros, http://bit.ly/MbeK69)