viernes, 16 de agosto de 2013

Vacas gordas y flacas


EduardoMorón


No podía ser de otra manera. Desde el inicio del boom decommodities, muchos advertimos que el diseño de nuestra política de redistribución de recursos hacia los gobiernos subnacionales tenía un problema. El problema era que no se separaba el impacto temporal del impacto permanente. Sin duda, el surgimiento de la economía china establecía un nuevo piso para los precios de todos los commodities que esa economía empezaba a requerir en cantidades crecientes. El crecimiento de China lo ha convertido en el primer comprador mundial de la mayoría de esos productos. Pero los precios no podían crecer de manera permanente. En efecto, la reversión quizás no estuviera a la vuelta de la esquina, pero no se podía ignorar. Sin embargo, como el proceso de descentralización se hizo todo al revés, no se consideró este aspecto en la legislación inicial y ningún gobierno ha querido corregir el problema, pues implicaría reducir los recursos distribuidos.
Las vacas gordas se han empezado a marchar y bajo las mismas reglas donde se distribuyó lo permanente y lo transitorio, ahora toca transferir menos a todos. Quejarse hoy de que van a recibir menos no es más que una frescura. Recibirán menos por la misma razón que recibieron de más en los años previos. Pero en este aspecto el país optó por la política del status quo. Para qué hacer reformas si eso complica.
Los principios que deberían utilizarse son: (1) dado que todos los recursos naturales (no sólo los mineros) son nacionales, los impuestos recaudados deberían ir a todos y no sólo a las zonas productoras; (2) por la misma razón, parte de esos recursos necesitan ser reservados para cuando la nación -como un todo- tenga necesidad de acciones contracíclicas; (3) darle recursos estables a las regiones, lo que se puede hacer de muchas maneras, siempre y cuando no se añada volatilidad a sus cuentas fiscales.
Dado que nada de esto se utiliza, lo que queda por hacer es decirle a las regiones que se den un golpe en el pecho por la abundancia de los recursos entregados, incluso a aquellas regiones con autoridades con una postura claramente antiminera. Y que si ahora les toca menos, que busquen en sus ahorros para pasar el mal rato.