miércoles, 21 de agosto de 2013

El estilo Chimpum Callao

POLITICA A LA CHALACA

Escrito por: Jose Alejandro Godoy
Tal parece que las denuncias de corrupción en el Gobierno Regional del Callao continúan gestión tras gestión, durante el ya prolongado dominio de la agrupación regional Chimpum Callao en la política del primer puerto.
El domingo pasado, Cuarto Poder presentó un reportaje en el que mostraba una denuncia clara de irregularidades en el GR: primero construyo escaleras y canchas deportivas, luego licito. Y el monto no era pequeño. Hablamos de 300 millones de soles. Aquí el informe
Lejos de desmentir lo ocurrido, Félix Moreno se presentó en el programa de la competencia y sus explicaciones fueron bastante débiles. A tal punto que los dos entrevistadores terminaron fustigando el populismo con el que Moreno conduce su región.
Más allá de las responsabilidades administrativas y penales que va a traer este caso, lo cierto es que existe un tema de fondo sobre el estilo que Chimpum Callao ha traído a la política peruana.
Alex Kouri, Moreno y Juan Sotomayor comparten una misma pauta de gobierno. Se hace obra pública y clientelismo, enganchando al elector con la supuesta cobertura de sus necesidades básicas, dejando de lado problemas a solucionar a mediano plazo. Cada obra, por supuesto, se acompaña con carteles y pintas gigantes que resaltan a la autoridad benefactora de turno. Vayan cualquier día al primer puerto para que vean la cantidad de propaganda a favor de Moreno y Sotomayor en toda la provincia constitucional.
A ello sumemos el auspicio a las diversiones más populares. Festivales de salsa anuales, apoyo a los clubes de fútbol del puerto que compitieron en el Descentralizado en los últimos años y hasta celebraciones por el Día del Periodista han tenido como común denominador a las autoridades chalacas en las fotos de rigor.
¿Qué ha permitido este modelo? De un lado, la consolidación de Chimpum Callao como partido hegemónico en la provincia vecina a Lima, no solo en el gobierno regional y la municipalidad provincial, sino también en varios de sus distritos. Pero, de otro lado, una alta tolerancia a irregularidades y populismo, así como peleas de sucesión dentro de la agrupación para definir quienes continuarán con este estilo de hacer  política. El problema es que los problemas más importantes del Callao quedan sumergidos en medio de denuncias, carteles y clientelismo.