martes, 27 de agosto de 2013

¿Cuántas veces al día piensa usted en el PPC?

La encuesta nacional GFK sobre el Partido Popular Cristiano es un baldazo de agua tibia. Las opiniones negativas predominan, pero las respuestas están repartidas de tal manera que este partido puede sacar casi cualquier conclusión. Pero a pesar de no haber ganado una elección importante en varios decenios, el PPC goza de buena salud.
Por: Mirko Lauer 
Las opiniones predominantes eran predecibles: en la derecha, conservador, poco influyente, regular nomás en su comportamiento, las mismas ideas que hace 40 años, con algunos cambios, y en el fondo está igual que siempre. Que no despierta pasiones, y de pronto tampoco curiosidad, lo muestra una elevada cifra de no sabe/no opina en las respuestas.
Es interesante que sea el sector A el más convencido de que el PPC es de derecha (52%), mientras que en el sector E solo 23% lo considera así, y 25% lo considera de izquierda. Un tipo de discrepancia estadística favorece al PPC y dice mucho sobre la poca claridad que ha cobrado el tema ideológico en estos tiempos.
A la vez da la impresión de que la breve encuesta no cuenta toda la historia, y en cierto modo coloca al PPC bajo una campana de vidrio que elude lo coyuntural. Las preguntas sobre divergencias internas, preferencias por uno u otro dirigente, o visión del público sobre actuaciones recientes, no han sido hechas.
Fuera de la encuesta GFK la imagen del PPC es la de un partido ni grande ni pequeño, con problemas para salir de Lima, que no es triunfador. Lo cual en sí mismo le ha dificultado el camino electoral. De otra parte tiene bastante menos escándalos que otros en su haber, aunque eso tampoco le ha facilitado las cosas.  
Como vuelve a demostrar en estos días con las declaraciones de Lourdes Flores frente al Apra, la especialidad del PPC son las alianzas. Las ha concertado para acercarse a gobiernos, pero también, y con parejo entusiasmo, en el llano. Práctica útil en una democracia, pero que insólitamente es frecuente motivo de críticas al PPC.
Las perspectivas presidenciales del PPC no son brillantes, aunque este ha demostrado ser un asunto impredecible. Una encuesta GFK sobre el tema de abril pasado le daba a Flores 4%, ubicándola casi al final de la cola. Sin embargo en más de una ocasión la principal lideresa del partido ha estado a punto de pasar a la segunda vuelta.
Pero uno no tiene que estar de acuerdo con el PPC o con su variante de derecha social-cristiana, como es el caso de una mayoría, para reconocer que el partido es parte de los activos de la democracia en el Perú. No ganar grandes elecciones es casi uno de sus méritos.