miércoles, 30 de mayo de 2012

ESPINAR: Ordenando la casa ganamos todos



Por: JERONIMO CENTURION 

Hoy todos hablamos de Espinar. Algunos condenarán en primer lugar la violencia con la que actuó la policía, otros dirán que estas primeras tres muertes son consecuencia de una huelga ilegal. Lo concreto es que este tipo de tragedias son cada vez más recurrentes en el país. La ausencia de comunicación, la poca transparencia y la confluencia de oscuros intereses, económicos por un lado, y políticos por otro. Pero sobre todo, la desconfianza y el prejuicio. La empresa y el gobierno insisten en considerar que la población responde a radicales intereses políticos (lo mismo se decía de Humala). Y los manifestantes consideran al Gobierno un enemigo, una suerte de sucursal del capitalismo que solo busca su dinero (sin considerar que ellos ubicaron a Humala donde está).

El tema es, nuevamente, falta de comunicación y confianza. Ni el grueso de la población actúa manipulada por intereses políticos subalternos ni el Gobierno y las empresas buscan saquear el país. Estamos nuevamente en una pelea de sordos o ciegos en la que todos perdemos. Decenas de heridos y muertos por un lado. Perjuicio económico y político por otro. ¿Quien gana? Nadie.

Cuando se genera este tipo de caos perdemos todos. Sin excepción. El problema es más preocupante cuando sabemos que lo que ocurre en Espinar no es ninguna excepción, al contrario. El caos y la desconfianza son, lamentablemente, la regla. ¿Y qué debemos hacer? ¿Tiramos la toalla y dejamos que nuestros prejuicios y desconfianzas nos terminen de arruinar como país o comenzamos a poner orden, a planificar, a escuchar con calma, a convertir la política es un instrumento de comunicación y organización al servicio de la sociedad? Es deber del Gobierno, de los partidos políticos e incluso de la prensa comenzar a poner un poco de orden y planificación.

El caos y el desorden generan conflictos, malentendidos, accidentes, e incluso propician la corrupción. En ese sentido, es absolutamente pertinente, importante y replicable el plan regional de Lima (2012-2025) llamado “Lima somos todos”.

No podemos seguir improvisando, los alcaldes no pueden asumir sus distritos como su chacra o su trampolín político. Los vecinos, es decir, todos nosotros, estamos por encima de ellos y los vecinos queremos un poco de orden y planificación. Eso lo tuvo claro la alcaldesa Villarán cuando le pidió al excongresista, exteniente alcalde y profesor, Henry Pease, que lidere y conduzca el plan regional de desarrollo concertado. Como primer paso, se ha dividido Lima en 4 zonas y en marzo de este año, contra todo pronóstico, miles de vecinos colmaron un auditorio del cono norte en el que todos querían exponer su opinión, su diagnóstico y su propuesta. Pero además de este saludable e indispensable ejercicio de civismo, el plan concertado será un eje, un norte, un primer plano de la Lima que queremos y podemos lograr.

Los beneficios de esta iniciativa son indiscutibles. ¿Quién puede criticar el intento de poner orden en una ciudad como la nuestra, caracterizada por el caos? Pues, nadie. La diferencia es que el orden que esta vez se busca se da a través de una base participativa y democrática. No dictatorial. El plan servirá tanto a empresarios que deseen saber dónde invertir, por ejemplo, en construcción, como al vecino que podrá exigir un plazopara la solución de sus problemas, sin importar quién sea su alcalde.

La teoría democrática exige a los gobernantes un plan de gobierno, pero preferimos no imaginar qué hacen con ellos. Si se esforzaran en organizar el país no tendríamos el caos que hoy impera en Espinar y el resto del país. Es por eso que aplaudimos esta iniciativa municipal que esperamos sirva como un referente de que orden y democracia sí pueden ir de la mano.