miércoles, 9 de mayo de 2012

De merluzos, potas y otros moluscos


Cambio a pesca de la pota originó renuncia de Majluf (Gestión 07/05/2012)
El diccionario de la RAE define merluzo como “hombre bobo, tonto”. En este asunto de la merluza, la pota y la reciente renuncia de la aún flamante Viceministra de Pesquería, la reconocida bióloga Patricia Majluf, pareciera que alguien va a quedar como merluzo, además de habérsele creado dificultades al gobierno, que ya enfrenta suficientes problemas con sus contrincantes políticos y algunos de sus supuestos aliados.
Si bien existe insuficiente información pública respecto a los hechos, el problema ha sido ampliamente reportado en los medios, (ver) y (ver). Debemos resaltar que la falta de información sobre los hechos se debe principalmente a la suspicacia y falta de transparencia en cuanto a las decisiones -y el sustento de las mismas- tomadas por el Ejecutivo. No ayuda que el IMARPE ni siquiera actualiza los reportes de seguimiento de la captura de merluza (ver).

La teoría económica sostiene que una de las fallas de mercado que puede justificar la intervención del Estado es la existencia de “externalidades”. Este es el caso de la pesca. Si no se regula la extracción del recurso, la competencia por extraerlo antes que otro lo haga lleva a la sobre pesca y a la depredación del recurso. Esto es lo que ocurrió con la anchoveta a inicios de los años 70, como se observa en el gráfico 1.

El Estado empezó por fijar una cuota global para su extracción. Dicha cuota funciona en la medida que sea fijada de acuerdo a criterios científicos que aseguren el mantenimiento del recurso y que exista la fiscalización que asegure su cumplimiento.

Posteriormente, en una de las pocas reformas importantes adoptadas por el gobierno anterior, el Estado optó por intervenir de una manera más eficiente en el sector pesquero. La nueva regulación siguió las recomendaciones surgidas de los estudios del economista y Premio Nobel, Ronald Coase, y, además de fijar una cuota global de pesca, adoptó también cuotas individuales por embarcación.
Se puede discutir -como en efecto se hace, y muy acaloradamente- el mecanismo que se usó para asignar las cuotas individuales, pero también es cierto que, como en toda reforma, existieron condicionantes políticos que de alguna manera afectaron su implementación. Quedará la discusión eterna de si era factible -y si valía la pena- usar mejores mecanismos y sacar adelante la reforma. En todo caso, se dio un importante paso adelante.
En la práctica, la regulación de la pesca de la anchoveta, la merluza y otras especies funciona como sigue. El Instituto del Mar del Perú -IMARPE- realiza estudios respecto a la situación de la población de la especie y sugiere al Ministerio de la Producción una cuota global de pesca para el año. Esa cuota debe asegurar la reproducción de la especie para que la pesca  sea sostenible y se basa en estimados que dan un rango, con una cuota mínima y una cuota máxima, que ofrecen, respectivamente, mayor y menor grado de certeza respecto a la reproducción de la especie. (Instituto Peruano de Economía)