viernes, 17 de octubre de 2014

FUJIMORISMO: EL RETORNO DE LOS MUERTOS VIVIENTES ?


Por: JAIME ESPEJO ARCE
Al parecer, luego de analizar las causas de la pésima campaña electoral donde el fujimorismo no ganó nada importante (en Lima absolutamente nada) y en el interior del país, sólo algunas segundas vueltas; sus lideres habrían decidido lavarle la cara al partido.
Resulta claro para muchos, que pese a los años transcurridos (desde aquel setiembre del 2000 en el que se derrumbó el régimen) y los esfuerzos hechos por sus lideres más conspicuos, el fujimorismo para tomar distancia de los actos de corrupción y violación de derechos humanos de la década de los 90s; no han logrado despojarse de la oscura aureola que los rodea.   
     
Hace algunos dias, Keiko Fujimori, manifestó que trabaja duramente para ‘desalbertizar’ su partido y así desmarcarse de la imagen negativa de su padre que hasta el día de hoy percibe una  gran parte de la población que no la respaldó con su voto en el 2011. Pero, acaso, alguien duda que Alberto Fujimori maneja aún desde la DIROES los hilos de su partido?  
La estrategia de Keiko al parecer no ha sido aceptada de buen gusto por todos los dirigentes de su partido, pues ayer el congresista Pedro Spadaro la contradijo abiertamente afirmando que su partido jamás podría desmarcarse de la imagen de Alberto Fujimori ya que es el líder histórico de su partido. 
Y es que no podrá negarse que dentro del fujimorismo existe un ala dura albertista que no sólo reinvindica todo lo que se hizo en su gobierno, sino que justifica y defiende; y de otro lado están aquellos que consideran que la actual candidata Keiko Fujirori debe marcar distancia de su padre como una estrategia para llegar a aquellos votantes que no perdonan los excesos del régimen naranja. 
Sin embargo, la sensación de más de un peruano es que la candidatura de Keiko sólo tiene por finalidad central conseguir la liberación de su padre y junto a él, el regreso de todos aquellos que formaron parte en algún  momento de su entorno más cercano, que rondan como zombies en el espectro de la política nacional esperando su momento.