martes, 13 de noviembre de 2012

Directo en directo, desde diroes


Por: Augusto Alvarez Rodrich Augusto Álvarez Rodrich
El pedido de Alberto Fujimori de una entrevista.
Alberto Fujimori tiene el derecho, en su esfuerzo por conseguir el indulto, de pedirle a un medio como RPP que lo entreviste, pero el Estado también puede restringirle el derecho de expresión a un condenado si la ley lo prevé.
Este columnista piensa, por deformación profesional, que hasta un sentenciado por causas tan graves como las que condenaron a Fujimori tiene el derecho a expresar su posición sobre temas de interés personal o público, aun cuando esto  incomode a un segmento –mayoritario o minoritario– de la población.
Esto supone que, salvo muy escasas excepciones, la sociedad estaría mejor en tanto más información esté disponible, lo cual sería válido no solo para Fujimori sino, también, para Vladimiro Montesinos, Abimael Guzmán, Víctor Polay o Antauro Humala, entre otros condenados.
Pero esa es la perspectiva del periodista, la cual puede diferir de la del Estado, el cual sí puede tener el derecho –también respetable, por cierto– de limitarle la capacidad de expresión a un preso, tal como ha ocurrido con el pedido de Fujimori.
Los casos mencionados en estos días para apuntalar el pedido de Fujimori no son del todo correctos. Las entrevistas a Elena Iparraguirre o Antauro Humala se hicieron enviándoles un cuestionario, es decir, sacándole la vuelta a la ley –algo que los periodistas tenemos que hacer, a veces, a favor del interés público–, razón por la cual fueron sancionados, mientras que las de personas como Eva Bracamonte, son, sin duda, asuntos muy distintos.
En general, periodistas y gobernantes tienen una aproximación distinta a la noticia. Los gobiernos quieren que nada se cuente o que solo se cuenten las cosas buenas que hacen –o sea, que les hagan propaganda–, mientras que los medios de comunicación quisiéramos tener acceso a todo y, por supuesto, en exclusiva.
Vinculado a lo anterior, es un derecho del entrevistado decidir a qué medio darle la primicia de acuerdo con sus intereses. Eso debe respetarse, aunque nunca falten los picones que salen a rajar del colega por no haber sido elegidos. No tengo duda de que Raúl Vargas haría una entrevista correcta planteando los temas pertinentes y con respeto, como corresponde con todo entrevistado.
Pero tampoco debiera crearse mucha expectativa de esta entrevista denegada por el INPE, pues ¿qué tiene que decir Fujimori que sea de interés público que aún no haya dicho?

Lo que no debe perderse de vista en todo esto es que este pedido de entrevista de Alberto Fujimori constituye un paso más dentro de su esfuerzo desesperado por alcanzar un indulto legalmente inviable que, cada día que pasa, es más claro que no va.