El Comercio de Marta Meier (candidata al Congreso
en el 2000 por la lista de Fujimori y Montesinos), sacó a toda página la
información de los recursos que habían recibido cinco organizaciones de la
sociedad civil (OSC) de la Cooperación Internacional.
Parecía como si se
hubiesen descubierto más cuentas de fujimoristas con plata robada al Estado.
Por supuesto, obvió a sus ONGs amigas, las que reciben tanto o más fondos. Y
volvió a salir el sonsonete de cómo puede ser que estas ONGs actúen sin
transparencia ni fiscalización, esta vez de boca de otro fujimorista, el
congresista Aguinaga. (Por si acaso, pertenezco –a mucha honra- a una de las
instituciones sentadas en el banquillo de los acusados: el IDL).
La congresista pena de muerte (Lourdes Alcorta) se
queja de que estas mismas OSC enseñen en la Academia de la Magistratura. Pero
no le parece mal que lo hagan quienes –tratando de burlar la ley y la verdad-
defienden a fujimoristas que mataron, robaron, intervinieron el Poder Judicial,
etc.
Con qué cinismo afirman que no hay transparencia ni
fiscalización en la actuación de estas ONG y al mismo tiempo demuestran –con
ese tipo de publicaciones– que tienen la información de sus ingresos, de las
agencias que las apoyan y de las actividades que realizan.
¿Intolerancia? Mucho más. Si lo que quieren es
borrarnos del mapa para tener cancha libre en la imposición de sus poderosos y
no siempre santos intereses. Pero todo esto tiene su lado cómico: los que están
en campaña permanente contra las OSC creen que éstas son una invención nacional
que, por lo mismo, de ellos depende su desaparición.
En la escuelita para congresistas deberían
enseñarles el ABC del mundo moderno. La Asamblea General de la Naciones Unidas,
en marzo de 1999, aprobó una declaración en la que se dice: “los estados tienen
“la o-bli-ga-ción” de proteger el derecho de toda persona a “formar
organizaciones no gubernamentales...”; además la de comunicarse con las
organizaciones no gubernamentales e intergubernamentales”
La misma ONU, en su Asamblea general de setiembre
del 2000, aprobó la Declaración del Milenio, y uno de sus supuestos fue:
“Establecer sólidas formas de colaboración con el sector privado y con las
organizaciones de la sociedad civil, en pro del desarrollo y de la erradicación
de la pobreza.”
En el caso de la Unión Europea, hay innumerables
decisiones del mismo tipo, basadas en el Parlamento Europeo: “apoyo estructural
para organizaciones de la sociedad civil”; “contribuir al surgimiento de una
sociedad civil europea coherente y activa”; es necesario (que) las autoridades
de la Unión y de los Estados miembros consulten con las organizaciones de la
sociedad civil”
Vengamos al barrio. La OEA cree en la “la
importancia de las organizaciones de la sociedad civil… para la democracia de
los Estados miembros y las actividades de la OEA”. Asimismo, recomienda
“brindar mayores oportunidades de espacios en los que las organizaciones de la
sociedad civil puedan participar de (sus) actividades”. (Resolución 1915,
XXXIII-O/03)
“La OEA mantendrá consultas y cooperación continua
con los Estados Miembros, tomando en cuenta los aportes de organizaciones de la
sociedad civil…” (Carta Democrática Interamericana), y ha creado, incluso, un
Manual para la Participación de la Sociedad Civil.
Más, y con el voto a favor del Perú. Declaración de
París: “Los países socios se comprometen a dirigir la ayuda… fomentando la
participación de la sociedad civil…” (Marzo de 2005). Cuarto Foro de Alto Nivel
en Corea: “Las organizaciones de la sociedad civil juegan un rol fundamental en
permitir que las personas reclamen sus derechos, en promover enfoques basados
en derechos, en formar las políticas y asociaciones y en monitorear la
implementación…”
En la misma dirección hay también decenas de
instrumentos que vienen de Estados Unidos, Canadá y Europa. Para la mayoría de
los Estados, firmar es generalmente sinónimo de cumplimiento y no una mera
formalidad, contra la que, encima, se actúa groseramente. Los ingresos de
muchas OSC del Perú vienen, en gran parte, por haber ganado concursos que se
convocan a nivel mundial, en base a las disposiciones citadas. ¿Criticable?
Duda: 1) Los antisociedad civil se creen muy
modernos, cuando en realidad están en la Edad de Piedra. 2) Son modernos solo
cuando les conviene.
(Ernesto De
La Jara - Diario 16 / Apoyo de M.J. Palacios).
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