viernes, 11 de enero de 2013

Con una masiva convocatoria, el chavismo juró por Chávez


Miles de manifestantes ya se encuentran en la Casa de Gobierno en apoyo a Chávez.  Foto: AP
"Comandante, recupérese,este pueblo ha jurado y va a cumplir con lealtad absoluta. ¡Así lo juramos! ¡Viva Chávez! ¡Independencia y patria socialista!"
Decenas de miles de personas vestidas del rojo chavista, Constitución en mano y con una imitación de la banda presidencial cruzando sus pechos, se juramentaron ayer como "nuevo poder constituido" ante el ritmo que marcaba el vicepresidente Nicolás Maduro.
En ausencia de Hugo Chávez, que desde hace justo un mes lucha por su vida en un hospital de La Habana, el "pueblo es el soberano", como se encargó de repetir el vicepresidente y sucesor designado.
"Él así lo quiso", clamaba una mujer embutida en una camiseta con la frase "#Yo soy Chávez", llegada desde Yaracuy, a cuatro horas de Caracas, gracias al "transporte socialista".
El nuevo hombre fuerte del país, escoltado por el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, lideró el insólito acto preparado por el oficialismo para suplir la toma de posesión del líder bolivariano.
"¡Con Chávez hasta más allá de la vida!", clamó Maduro durante la juramentación colectiva, que le sirvió para atacar con saña a la oposición 24 horas después de la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia que le da vía libre para mantener el actual statu quo: "Basta de persecución fascista contra el pensamiento de un pueblo. ¡No habrá derecha que borre la marca de Chávez!".
No estuvo el hombre del día, pero sí su recuerdo, incluso su voz, que dirigió la multitudinaria interpretación del himno nacional.
El programa oficialista funcionó a la perfección, tanto en las calles como en los medios y las redes sociales. #YoMeJuramentoConChavez era el lema del día en Twitter y "En defensa de la Constitución" arropaba todos los mensajes televisivos. Las consignas eran repetidas por los manifestantes, pero la más tradicional se levantaba por encima de las otras: "¡Uh, ah, Chávez no se va!".
Conseguido el aval jurídico gracias al Tribunal Supremo, al chavismo sólo le faltaba la legitimación que otorgan el "baño de pueblo" y los aliados internacionales. Incluso con exhibición de fuerza incluida, al sobrevolar cazas rusos la zona de la concentración, "que apuntan a la unión cívico-militar a favor del proyecto bolivariano", advirtió Maduro.
Horas antes, legisladores de la oposición convocaron a una marcha para el 23 de enero con objeto de defender la democracia y la Constitución. "Vamos a reafirmar en las calles de Venezuela nuestro carácter democrático", dijo la diputada Miriam de Montilla.

MAREA ROJA

La llamada marea roja se expandió por el centro. En una esquina del barrio de La Hoyada, un vendedor hablaba con la propiedad de un asesor político. "De Nicolás Maduro todavía no vendemos nada. Él es el hombre designado por el presidente, pero sería una traición promoverlo en estos momentos. Si pasa algo allá [en Cuba], ahí veremos, será momento de hablar", enfatizó un muy concienciado Enrique Rodríguez antes de los discursos.
Sin duda, un gran día para Rodríguez. En las primeras horas del acto ya había colocado 40 reproducciones de la Carta Magna, a cinco dólares cada una. También 20 bandas, que se iban a utilizar para una juramentación al estilo de los masivos bautismos religiosos que se realizan en estadios o ríos.
Jamás se había hablado tanto de la Constitución y las leyes en las calles de Caracas. Primero, con la enfermedad de Chávez, un país entero parecía saber de medicina. Ahora, con la polémica no juramentación de Chávez, son millones los constitucionalistas. De los "ranchitos" a las mansiones de Caracas todos interpretan los artículos 231 y 232 con la naturalidad con que el forense habla de cadáveres.
¿Y Chávez? Estuvo en boca de todos, pero poco más se supo de su "batalla por la vida", como dijo Maduro. Desde el gobierno repitieron el mensaje del último parte: proceso complejo y duro, infección pulmonar y dificultades respiratorias.
Más dramáticas fueron las palabras de José Mujica. "Un hombre que está dando una batalla por la vida, pero si mañana no está: ¡unidad, paz y trabajo!", señaló el emocionado presidente uruguayo.
Nelson Bocaranda, empeñado con sus filtraciones en ejercer como vocero extraoficial, no faltó a la fiesta pese a no estar invitado. El periodista se interrogó: "Hasta ahora la salud del paciente no se ha recuperado. Tratamientos no funcionan. ¿Habrá alguna posibilidad milagrosa de que asuma?"

APOYO INCONDICIONAL DE LOS ALIADOS REGIONALES

"Traigo el afecto y el cariño de Cristina Fernández de Kirchner, que hoy [por ayer] viaja a La Habana para estar mañana con Hugo Chávez y expresarle nuestro cariño y apoyo." Al canciller Héctor Timerman le tocó abrir un interminable rosario de discursos de los líderes internacionales que ayer participaron en el homenaje al líder revolucionario. En forma paralela se celebró un encuentro del ALBA y de PetroCaribe.
Intervención corta la del canciller, en la que agradeció el apoyo bolivariano a la reivindicación sobre las islas Malvinas y en la que, dirigiéndose a Maduro, adelantó: "Estaremos junto a ti todo el tiempo que necesites hasta el regreso de Chávez".
Sólo tres presidentes (José Mujica, Daniel Ortega y Evo Morales) y uno que lo seguía siendo según los venezolanos (Fernando Lugo) participaron en la controvertida ceremonia. Uno de ellos, el líder sandinista, ayudó a que fuera aún más polémico con sus insultos a la oposición: "Los buitres no se dan cuenta de la carroña que son. Chávez le ahorró sangre a Venezuela con su ruta electoral".
El ex presidente paraguayo, en cambio, destacó la huella que dejó el líder revolucionario en el continente: "Chávez ya no es de Venezuela, sino de toda América".
Morales insistió en los lazos fraternales que lo unen con Chávez, pero prefirió lanzar sus dardos contra la Casa Blanca: "Representantes norteamericanos también oran, pero no por la vida de Chávez".