sábado, 11 de abril de 2009

Si quieres liberar a papi, vota por la hija.


Antes de que se conociera la sentencia a Alberto Fujimori, su hija Keiko ya caminaba bien en las encuestas de intención de voto para el 2011, y ahora muchos creen –o quieren creer– que la condena es un potente aditivo a su candidatura. ¿Es así?

Primero habría que decir que aún faltan dos años para la elección, un lapso que en el Perú –y en casi cualquier parte– es un montón de tiempo en el que pueden pasar muchas cosas.

Segundo, antes de que se anunciara la sentencia, la mayoría ya preveía la condena. A algunos les pudo llamar la atención la pena máxima, pero pocos pensaban en la absolución. Así, como el fallo no fue una gran sorpresa, no debería significar una alteración significativa del potencial de la candidatura de la señora Villanella.

Sin embargo, sí es cierto que un buen marketero político como es Carlos Raffo le puede sacar partido a la condena y utilizarla para mejorar la perspectiva electoral de Keiko Fujimori. Es obvio que así será y los fujimoristas no han esperado mucho pues sólo dos días después de la sentencia ya habían realizado el mitin para el lanzamiento de la candidatura.

El lema de campaña está cantado: ‘si quieres liberar a papi, vota por la hija’, y le será útil para darle solidez al voto fujimorista, pero parece, al mismo tiempo, muy insuficiente para sustentar toda una candidatura en el rescate del líder.

La gente no vota con la expectativa de resolverles los problemas a los políticos sino pensando en solucionar los propios. El elector típico –y está muy bien que sea así– no vota para agradecer sino para pedir.

En este sentido, para volverse una candidata más apetecible, Keiko Fujimori tendría que construir una plataforma que vaya más allá de la prisión construida en la Diroes y que le permita convertirse en el próximo ‘mal menor’.

Por otro lado, los que creen que la condena soluciona la candidatura de Keiko pueden estar dejando de lado varios aspectos que oscurecen esta opción política. Primero, alrededor de dos tercios de la población han expresado, con distintos grados de intensidad, un rechazo sostenido a Fujimori.

Hay quienes creen que dicha sensación puede cambiar algo por ‘la penita’ que pueda producirles a algunos la ‘penota’ que le han aplicado a Fujimori. Pero si una condena por asesinato puede no impresionar mucho a muchos que creen que ese era un costo para acabar con Sendero, lo que sí les va a incomodar bastante es cuando, en el juicio que viene, se le condene por corrupto. Ahí sí que la candidatura de Keiko Fujimori va a tener más problemas que ahora. (La República)