lunes, 29 de septiembre de 2014

Bruta y achorada....

¿Cuál es el problema con Madeleine Osterling, la candidata fujimorista a la alcaldía de San Isidro?

Es fácil burlarse de Madeleine Osterling, la candidata fujimorista a la alcaldía distrital de San Isidro. Hace algunos días, lanzó este estrambótico video, en el que propone techar con jardines la vía expresa para convertir a su distrito en una "ciudad verde y digital".

Las reacciones, sobre todo en las redes sociales, no se hicieron esperar. A la candidata le llovieron puyas y mofas por Facebook y Twitter (donde se creó el hashtag #EnElSanIsidroDeMadeleineOsterling), y se vio obligada a dar explicaciones. En declaraciones recogidas por el diario El Comercio, Osterling "aclaró" su propuesta en los siguientes términos: “En San Isidro no hay analfabetos, vive gente que ha tenido acceso a la educación, alimentación. Y la mejor calidad de vida está en este distrito. No hay derecho que los sanisidrinos no tengan un gran pulmón verde, un gran parque a dónde concurrir los domingos, los feriados o el día a día”.
Más allá de su extraño olvido del Olivar, la cosa es esta: de su "explicación" se puede deducir que si San isidro estuviera habitado por "analfabetos" (es decir, si no fuera el distrito de clase alta que es, tradicionalmente), sí habría derecho a que sus vecinos carezcan de parques. Lo verde está bien, hija, pero sólo para la gente como uno, pues.
Y ayer, la candidata no tuvo mejor idea que proponer la clausura definitiva del colegio Alfonso Ugarte, aduciendo que "no tiene mucho sentido que haya un colegio nacional en el centro financiero de San Isidro", que la mayoría de sus 1,800 estudiantes no viven en el distrito, y que el espacio estaría mejor servido con una torre de estacionamiento o un centro de negocios. 
Como ha notado Gustavo Faverón en su página de Facebook, el problema que parece tener Osterling no es la existencia de colegios en esa zona, pues no dice nada de los colegios privados que allí se encuentran. Su problema es con los colegios nacionaleslos colegios para "esa gente" los quiere, si los quiere, en otra parte. 
Y ese es, pues, precisamente el problema: lo que Osterling representa, con lo que parece ser gran entusiasmo, es una ideología de furia excluyente, dispuesta a "limpiar" San Isidro de todo aquello que "no tiene sentido" en el distrito y cambiarlo por playas de estacionamiento o edificios corporativos.Su espíritu es uno de trinchera, de cierrafilas y cierrapuertas, en defensa de lo que percibe, seguramente, como su "derecho". Las puede llamar "áreas verdes" o "torres de estacionamiento", pero lo que son, en realidad, es esto: cotos cerrados para los negocios y el esparcimiento de quienes sí pertenecen. Y los demás que se vayan.
Osterling seguramente dará otra vez explicaciones sobre lo que "en realidad" quiso decir, pero la verdad es que, una y otra  vez, sus palabras la traicionan. Y en esa medida, esta candidata fujmorista pone en escena una reacción cada vez más frecuente en ciertos sectores (reacción que encuentra aquí su expresión política más clara, aunque aún embrionaria). 
En un país que se mueve hacia la inclusión, donde hasta muchas expresiones ideológicas de la derecha neoliberal -entre ellas las del propio fujimorismo- tienden a articularse en términos integradores y populistas (aunque sus prácticas no lo sean), Osterling emerge como la voz de la discriminación, el elitismo y la reafirmación de los privilegios. Y lo hace, repetidamente, sin mayores tapujos. (Y no es la única; otros candidatos en esa misma elección han usado antes la frase "para uso exclusivo de los sanisidrinos"). 
Tengo la sensación de que, en el futuro cercano, escucharemos nuevamente esta voz. Para quienes ven el mundo de esta manera, nada del "nuevo Perú", el "Perú de los emprendedores", el Perú del "crecimiento que alza todos los botes", y demás tropos del neoliberalismo criollo. No. Para ellos, como dice el eslogan de Osterling, "las cosas bien hechas". Y los demás, en el lugar que les corresponde.