martes, 23 de septiembre de 2014

7 momentos que convirtieron a Valentín Paniagua en un peruano memorable...


Tras la caída de la dictadura fujimorista, el Perú estaba de patas arriba. En medio de todo ese caos, emergió la figura de un pequeño político de apenas 163 centímetros de altura, pero con una hoja de vida limpia y destacable, justo lo que el país necesitaba en esos momentos. El 23 de septiembre de 1936, nació Valentín Demetrio Paniagua Corazao, el hombre que estaba destinado a levantar a un país del abismo en el que nos dejó el fujimontesinismo.

Su vida política fue muy auspiciosa desde el comienzo. En 1963, fue electo diputado por el partido Democracia Cristiana. Dos años después, fue designado ministro de Justicia por el expresidente Fernando Belaúnde Terry. Sin embargo, el cargo le duró poco a un Paniagua treintañero que fue censurado por el Senado.

2. Y presidente del Congreso y de la República casi sin proponérselo

En el año 2000, mientras los fujimoristas ganaban fraudulentamente las elecciones, Paniagua, con perfil bajo, alcanzaba un curul en el Congreso. Tras el escándalo que generó la difusión del primer ‘vladivideo’ (Kouri-Montesinos), Martha Hildebrandt fue destituida de su cargo y Paniagua asumió el cargo. Sin embargo, nadie contaba con que Fujimori iba a renunciar vía fax desde Japón, por ello, sin vicepresidentes que lo sucedan, Paniagua se convirtió en presidente constitucional de la República y nació un gobierno de transición.


Teniendo en cuenta que la democracia había sido violada en la década de los 90’s, era muy difícil devolverle la confianza a los peruanos de que el voto popular no volvería a ser vulnerado. Es así que convocó a elecciones, las mismas que se llevaron a cabo con rotundo éxito y sin ningún indicio de fraude. Al final, concluyó su mandato cediéndole el puesto a Alejandro Toledo, en 2001.


Por obvias razones, el gobierno fujimorista no quería que se investiguen los hechos ocurridos durante los 20 años de violencia contra los peruanos de parte de los grupos armados terroristas y las Fuerzas Armadas. Los abusos de autoridad fueron saliendo a la luz, luego de que la Comisión de la Verdad fuera instalada por Paniagua. Después pasaría a llamarse Comisión de la Verdad y Reconciliación.


Paniagua contaba con amplia aprobación en el 2005 y postular a la presidencia no era una idea descabellada. Así que se lanza ruedo, pero los peruanos no quisimos darle una segunda oportunidad, más bien preferimos dársela a Alan García, quien había dejado el país hecho trizas luego de su primer mandato (1985-1990). Paniagua apenas alcanza el quinto lugar, pero nos dejó una de las mascotas políticas más simpáticas de los últimos tiempos.

6. Dio cátedra a miles de peruanos


Paniagua decidió alejarse de la política en dos períodos: durante la dictadura militar de Velasco Alvarado y en el catastrófico primer gobierno aprista. Sin embargo, ese tiempo no lo tuvo libre, sino que se dedicó a la docencia en universidades como la Pontificia Universidad Católica del Perú, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y fue nombrado profesor honorario en la Universidad Nacional San Antonio Abad de Cusco.

7. Cuadró a quien quiso manchar su nombre (y lo hizo pasar roche)


Uno de los momentos más memorables de la televisión peruana lo tuvo como protagonista. En 2001, cuando el Perú estaba más vulnerable que nunca ante los actos de corrupción, un desatinado informe periodístico emitido y aprobado por el periodista Nicolás Lúcar, conductor del desaparecido programa ‘Tiempo Nuevo’, acusaba a Paniagua de haber recibido 30 mil dólares de un extestaferro de Vladimiro Montesinos. Una llamada telefónica nos mostró el lado más enérgico del buen ‘Chaparrón’, quien responsabilizó a Lúcar y lo dejó perplejo en vivo.

La salud de Paniagua se resquebrajó rápidamente luego de las elecciones generales de 2006. Fue ingresado a la Clínica San Felipe, el 21 de agosto de ese año. Finalmente, su deceso fue confirmado el 16 de octubre de 2006.