viernes, 19 de noviembre de 2010

Contexto de la renuncia de Fujimori


Diversos cuestionamientos a su gobierno se escuchaban desde diversos frentes, es así que la dupla Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos pensó que la solución pasaba por comprar la voluntad e ideologías de los políticos que primaron sus interés económicos antes que la confianza de sus electores. Del mismo modo, se compró la línea editorial de diversos medios de comunicación para que se alineen con el régimen dictatorial.

Sin embargo, las organizaciones sociales, los políticos de oposición y los medios independientes apostaron por el retorno a la democracia dando sendas batallas denunciando los delitos de peculado doloso, corrupción de funcionarios y cohecho activo genérico en agravio del Estado; pan de cada día en la década de los noventas.

En abril del 2000, Fujimori, a merced a la Ley de Interpretación Autentica de la Constitución, postula para un tercer mandato y gana en segunda vuelta a Alejandro Toledo, quien exhorta a la ciudadanía a impedir la juramentación tras las elecciones fraudulentas. Es así que en julio de ese año, mientras Fujimori leía su discurso presidencial en la sede del Legislativo, las protestas callejeras se desencadenaron en la muerte de seis personas y múltiples daños contra entidades públicas. (Posteriormente se conocería la culpabilidad de los agentes de inteligencia infiltrados en dichos sucesos).



En setiembre, el Frente Independiente Moralizador (FIM), liderado por Fernando Olivera y Luis Iberico, hizo pública una cinta el 14 de setiembre de 2000 en la que se aprecia al asesor presidencial Vladimiro Montesinos ‘comprando’ por 15 mil dólares al congresista electo Alberto Kouri para que se pasara a las filas del oficialismo y lograr una mayoría fujimorista sólida en el Congreso.

Tras ello, diversas ONGs, frentes civiles, universitarios y líderes de oposición convocaron a diversas marchas rechazando la corrupción. Las plazas a nivel nacional se convirtieron en escenario de las protestas ciudadanas que buscaban defender un Estado de derecho.

En ese contexto, mediante un mensaje a la Nación, el presidente Alberto Fujimori, convoca a elecciones en el más corto plazo y anuncia que no participaría en esos comicios, así como la desactivación del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN).

En noviembre, dictan orden judicial para detener a Montesinos por delitos de lavado de dinero, concusión, tráfico de influencias, defraudación tributaria, tortura, asesinato y enriquecimiento ilícito. Fujimori encabeza una búsqueda cinematográfica en la casa de Playa Arica.

 
La caída del régimen fujimontesinista estaba cerca. Es así que mientras en el Congreso -ya bajo la batuta de Valentín Paniagua- la oposición presentaba pedidos de vacancia y restituye a los magistrados del Tribunal Constitucional, sus ministros y otros altos funcionarios del gobierno renunciaban buscando deslindar con los destapes que vendría después.

Alberto Fujimori no tuvo otra salida que aceptar su derrota, y sin mayor anuncio el 13 de noviembre, Fujimori abandonó Palacio de Gobierno para abordar el avión presidencial supuestamente rumbo a Brunei para participar en la Cumbre de la APEC.

Cinco días después, el 19 de noviembre, el entonces premier Federico Salas hizo pública la decisión del dictador quien desde Japón vía fax renunció al cargo de Presidente de la República.

Luego de la renuncia de Fujimori, seguida por las renuncias de los dos vicepresidentes - Francisco Tudela y Ricardo Márquez - Valentín Paniagua asumió la Presidencia de la República como presidente provisional.

Lo que destino y la justicia les deparaba a Fujimori y Montesinos ya es historia conocida. Ambos cumplen condenas, el primero en la sede de la Diroes y el segundo en la cárcel de máxima seguridad de la Base Naval del Callao, lugar que ambos mandaron construir.

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JAIME ESPEJO ARCE