lunes, 25 de marzo de 2013

Ya que estamos hablando de Andahuasi, otra nota del archivo sobre cómo fue la venta de acciones a los Bustamante







Desamparo. Conasev dio la razón a los trabajadores, pero nada más.
Investigación de: Edmundo Cruz y Jonathan Castro
Es uno de los hechos claves del caso Andahuasi y debe ser una de las transacciones bursátiles más vertiginosas y controvertidas de los últimos años. Pero, ni se conoce.
Se trata de la mayor compra de acciones de Andahuasi realizada por el grupo Bustamante en la Bolsa de Valores de Lima el viernes 22 de mayo del 2009. La operación se ejecutó apenas en dos segundos, de acuerdo a un plan concertado.
Ese día por la mañana, al abrirse la rueda de bolsa, a las 9 horas, 30 minutos y 57 segundos, la sociedad de inversiones Ducktown Holding S.A., de propiedad del grupo Bustamante, inició la operación.
Exactamente a esa hora, Ducktown ordenó dos ventas de acciones de Andahuasi a compradores del mismo grupo: una primera, de 200 títulos, a S/. 1.23 cada acción; y otra venta de 30,000 a S/. 1.20. La venta se realizó a través de la agencia de bolsa Investa, de propiedad de los Bustamante.
Lo que este grupo económico buscó con esa primera movida, y lo consiguió, fue fijar el precio de cada acción en el nivel precario de S/. 1.20. Y luego, sin dar tiempo a que los precios se sinceraran y alcanzaran su nivel real, sus operadores dieron el siguiente paso.
A las 9 horas, 30 minutos y 58 segundos, Ducktown volvió a la rueda de bolsa, pero esta vez ya no como vendedor sino como comprador  de acciones de Andahuasi. Lo propio hizo en ese instante la inversionista Zabuck International Inc., también vinculada al grupo Bustamante. Compraron paquetes millonarios. Todos a través de Investa.
En solo dos segundos adquirieron 40’240,115 acciones de la codiciada azucarera. De este expeditivo modo, los Bustamante se hicieron de un paquete aproximado de 17.89% del capital social de Andahuasi.
Según Conasev, órgano supervisor del mercado de valores, esta compra y otras realizadas por personas vinculadas al grupo Bustamante configuraron una adquisición concertada para alcanzar una participación significativa en la Empresa Agraria Azucarera Andahuasi S.A.A. Lo que obligaba a realizar una Oferta Pública de Adquisición (OPA), que no se hizo. El  mercado fue tomado por sorpresa, y en solo dos segundos se efectuó la compra del paquetón.
Los grandes perdedores
El primer perjudicado fue el mercado, pero los grandes perdedores, si la burla se deja impune, serán los trabajadores accionistas. Para persuadirlos de que se desprendieran de sus acciones, los Bustamante contrataron un relacionista, montaron espectáculos dominicales y regalaron canastas el Día de la Madre. Es más, no vacilaron en comprometerse a pagar 2 soles por cada acción y en emprender una campaña presentando a su competidor Wong como un “cuco”.
De ahí que el 22 de mayo, en tanto cerraban su compra relámpago en la Bolsa, de otro lado, en el distrito de San Isidro, en un parque cercano a la sede de Investa, los 600 vendedores aguardaban a los Bustamante.
Ellos esperaban el pago de sus acciones al precio prometido de 2 soles. Bajo esa condición habían firmado las  pólizas de venta hasta la una de la madrugada en Andahuasi. Y a las cinco de la mañana aceptaron ser trasladados a Lima en ocho buses para recibir los respectivos cheques, en el día. Fue inútil. A las 5  p.m., el abogado Greco Quiroz, entonces vicepresidente de la empresa, se acercó para explicarles que no había dinero suficiente y no se les podía pagar  en ese momento. Los cheques se les entregarían al día siguiente en Andahuasi.
La ley del mercado de valores dice que el pago de acciones es contra entrega, pero aquí no se cumplió. Quiroz les advirtió además que ahora el grupo Bustamante solo ofrecía pagar 1.20 por acción. Y así fue, en los 15 días siguientes los cheques les fueron entregados en Andahuasi a ese precio y no al prometido de 2 soles.
En verdad, si el grupo Bustamante hubiera honrado su compromiso debió desembolsar 80 millones de soles. Con el precio ganga que manejó en bolsa sólo pagó alrededor de 48 millones de soles.
El grupo Bustamante se presentó ante los trabajadores accionistas de Andahuasi como su salvador y aliado frente a las pretensiones del grupo competidor Wong, pero terminó embaucándolos. Conasev multó esas faltas graves, pero no las consecuencias. Hoy, la palabra la tiene el Poder Judicial.
Los nexos de la millonaria compra
1]Manuel Bustamante Olivares, líder del grupo Bustamante, es dueño del 17,76% de acciones de  INVESTA, agencia de bolsa tramitadora de la millonaria compra de acciones de Andahuasi a favor del grupo. Su hijo, Manuel José Marcos, gerencia la sociedad de bolsa protagónica.
2] Ducktown y Zabuck, concertadores de la millonaria adquisición, son sociedades constituidas en Panamá. Será por eso que Manuel Bustamante Olivares se declaró “abogado representante de inversionistas del exterior en Andahuasi” (ver diario “Gestión”, edición del 8 de junio del 2009).
3] La apoderada de Ducktown, la mayor compradora de acciones de Andahuasi para los Bustamante, es Elsa María Paola Bustamante Letts, hija del cabeza del grupo. En cuanto a Zabuck, el 20 de julio de 2009, Roberto De Romaña Letts, uno de los herederos de “Boby” Letts Colmenares, pionero de Minera Volcan, rompió el secreto. Ante Conasev se declaró dueño de Zabuck, compradora de 16 millones de acciones de Andahuasi. Ver Resolución 185-2009 del Tribunal Administrativo de Conasev, página 31.
4] Allí mismo Roberto De Romaña tomó distancia. Dijo que sus compras “fueron independientes a las realizadas por la familia Bustamante y no forman parte del mismo grupo económico”. Conasev no le creyó.