miércoles, 20 de marzo de 2013

Hace un par de semanas Alditus dijo que ponía las manos al fuego por Rafael Rey. A ver qué dice luego de esto.....


Carta ministerial

Cómo hacer una selección con nombre propio, teniendo un ministro gestor y un general tramitador.


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El caso involucra la acción de tres ministros del régimen de Alan García. Dos como ministros de Defensa (Ántero Flores Aráoz y Rafael Rey) y uno como lobiísta: Hernán Garrido Lecca, quien empezó como agente de influencia de Global CST en Perú, y pasó a ser su consultor en Guinea.
La historia de este caso empieza, hasta donde se conoce, en abril de 2009 y termina en julio de 2010. Una parte preparatoria importante se da durante la gestión de Flores Aráoz como ministro; y toda la parte de definición, contrato y ejecución ocurre durante la gestión de Rafael Rey.
Las acciones de lobby de Garrido Lecca, por lo menos las que se conoce hasta ahora, sucedieron bajo la gestión de Flores Aráoz.
Ninguno de los que defienden el contrato con la compañía del general Ziv se anima a explicar la presencia de Garrido Lecca en esta transacción. Porque el exitoso lobiísmo de este parece quitarle tracción a sus explicaciones.
Hernán Garrido Lecca, ex ministro aprista de Vivienda y Salud. (Foto: Congreso de la República del Perú).
Hernán Garrido Lecca, ex ministro aprista de Vivienda y Salud. (Foto: Congreso de la República).
¿Cómo se hizo para lograr que la oferta de entrenamiento militar de la compañía Global CST terminara siendo escogida a dedo, bajo secreto militar, con la modalidad de “servicios personalísimos” (que es el término huachafo con el que se designa el contrato del Estado con quien provee un bien o servicio en condiciones únicas o singularmente ventajosas), sin ninguna competencia?
Es una historia de pocos meses y muchos hechos reveladores.
Flores Aráoz ha repetido que él no veía mayor interés en la oferta de la compañía de Ziv: “Nunca jamás, la verdad que no se me había ocurrido, además no le veía en lo personal el expertise [sic] a un país que está en zona sumamente árida respecto a operaciones que tienen que hacerse en zonas de gran boscosidad, como la selva”, indicó el ex ministro en una entrevista concedida aIdeeleradio el pasado miércoles. Según dice, no volvió a saber de la compañía durante el resto de su gestión.
Pero hubo novedades importantes cuando Flores Aráoz era todavía ministro. El 10 de junio de 2009 (apenas cinco días después de los sangrientos sucesos de Bagua), Global CST presentó una propuesta formal titulada: CACT – Capacidades Avanzadas Contra-Terrorismo a nivel del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Perú – Propuesta.
La propuesta de 22 páginas describía el curso CACT de entrenamiento por 8 meses a un costo de $9 millones 600 mil dólares. El cronograma de pagos establecía un 30% a la firma del acuerdo; otro 20% luego de 3 meses de entrenamiento; un 25% adicional a los 6 meses; y el 25% final 8 meses después del inicio.
Israel Ziv, fundador y presidente de Global CST. (Foto: Global CST).
Israel Ziv, fundador y presidente de Global CST. (Foto: Global CST).
La oferta de Global CST era esperada por el Comando Conjunto. Según información fidedigna proporcionada a IDL-R, el general Contreras recibió a Ziv poco después de la entrevista de este con Flores Aráoz y viajó luego a Colombia, donde permaneció cerca de una semana. A su retorno, el Comando Conjunto empezó a ver las disposiciones necesarias para contratar expeditivamente a Global CST.
Entonces sucedió lo que ni Contreras ni sus oficiales del Comando Conjunto esperaban.
Otra compañía israelí presentó una oferta competitiva con la de Global CST, el mismo mes de junio de 2009.
Se trataba de Armaz, una compañía cuyo presidente era otro general retirado israelí, Arie Mizrahi. La propuesta de Armaz tenía otras siglas (Solución Exhaustiva para Antiterrorismo, o SEPA), pero parecidos métodos descritos en su oferta de 47 páginas.
La oferta de Armaz tenía un costo de $5 millones 900 mil dólares, considerablemente menor que la de Global CST.
El ahorro posible no fue, sin embargo, bienvenido en lo absoluto en el Comando Conjunto. Si había competencia no podía darse la adjudicación a dedo a la compañía ya designada.
Entre tanto, se produjeron cambios importantes.
El premier Yehude Simon renunció el 8 de julio y con él se fue el ministro de Defensa, Ántero Flores Aráoz. El nuevo gabinete, presidido por Javier Velásquez Quesquén incorporó como nuevo ministro de Defensa a Rafael Rey, quien asumió su nuevo cargo el 11 de julio de 2009.
Poco antes, a fines de junio de 2009, el jefe de Estado Mayor de la Marina, vicealmirante AP Alberto Lozada Frías, fue procesado judicialmente por presunta corrupción. Su lugar fue ocupado por el hasta entonces jefe de Estado Mayor del Comando Conjunto, vicealmirante AP Jorge de la Puente Ribeyro. El puesto vacante fue asumido por el vicealmirante Reynaldo Pizarro,quien tuvo un papel central a partir de ese momento en las negociaciones con Global CST y Armaz.
Vicealmirante Reynaldo Pizarro Antram, ex jefe de Estado Mayor del CCFFAA. (Foto: Air Force Special Operations Command).
Vicealmirante Reynaldo Pizarro Antram, ex jefe de Estado Mayor del CCFFAA. (Foto: Air Force Special Operations Command).
El 21 de julio, Pizarro envió al general Contreras  una hoja de recomendación (Nº 005 EMCFFAA/D-2) que tenía como asunto “Situación y requerimientos de la Inteligencia y Operaciones en el VRAE”.
En el documento, Pizarro recomienda la contratación de una asesoría especializada con experiencia en el combate a organizaciones terroristas en países latinoamericanos. En la redacción de la hoja de recomendación solo faltaba poner el nombre de Global CST como la compañía indicada. Sin embargo, Armaz no se dio por aludida.
El 23 de julio, Pizarro dirigió un cuestionario de 10 preguntas en forma simultánea a Global CST y Armaz. La tercera pregunta,  sobre todo, estaba hecha para destacar las ventajas comparativas de la compañía de Ziv. Pedía describir la “experiencia en el entrenamiento de grupos de combate para operaciones especiales de captura de Blancos de Alto Valor de organizaciones guerrilleras/terroristas en países Latinoamericanos” [sic].
Global CST no tuvo, por supuesto, problema en responder a esa pregunta hecha a la medida. Armaz, a su turno, optó por una salida inteligente: “…el entrenamiento de grupos de combate para operaciones especiales difiere de un país al otro, aún en el marco de los países latinoamericanos”.
Es decir, Armaz seguía en la competencia.
En forma reveladora, sin embargo, menos de cinco días después de recibidas las respuestas de Armaz y Global CST, el jefe del Comando Conjunto, general EP Francisco Contreras pidió al nuevo ministro Rey mediante un oficio del 31 de julio una asignación presupuestal para pagar el “Proyecto Especial para contar con Asesoría, Entrenamiento y Dirección altamente Especializada para las Fuerzas Armadas”. El monto para asignar, señala Contreras, es de 9 millones 600 mil dólares, además de los impuestos “que corresponden”.
General EP (r) Francisco Contreras, ex jefe del CCFFAA, en la comisión de fiscalización del Congreso. (Foto: Congreso de la República del Perú).
General EP (r) Francisco Contreras, ex jefe del CCFFAA, en la comisión de Fiscalización del Congreso. (Foto: Congreso de la República).
La cantidad es exactamente igual a lo que había pedido Global CST. En términos económicos, a pesar de que supuestamente había todavía un competidor, la decisión estaba claramente tomada y el proceso de selección tenía nombre propio.
Sin embargo, Armaz persistía en competir, y es ahí donde entra Rafael Rey.
El 6 de agosto, Rey envió una carta a Avigdor Lieberman, entonces ministro de Relaciones Exteriores y vice primer ministro de Israel, que había estado de visita en el Perú a fines de julio.
La carta oficial está escrita en un inglés tan gramaticalmente rechinante que parece redactada por el traductor automático de Google. Uno solo puede imaginar la expresión de Lieberman al leerla. Pero, pese al fraseo, el mensaje emerge con claridad.
Rey indica que el gobierno peruano buscó a Global CST y que el proceso de validación “included conversations between our country’s leadership with their Colombian Counterparts” (“…e incluyó conversaciones entre los líderes de nuestro país con sus contrapartes colombianos”).
(Véase cómo coincide esto con la respuesta de Ziv al cuestionario de Pizarro, el 26 de julio de 2009: “Entendimos que el presidente ha hablado con el Presidente Colombiano Uribe. Todas sus recomendaciones fueron de mucho apoyo”).
Ex presidente Alan García y ex canciller de Israel Avigdor Lieberman durante su visita al Perú en julio de 2009. (Foto: Agencia Andina).
Ex presidente Alan García y ex canciller de Israel Avigdor Lieberman durante su visita al Perú en julio de 2009. (Foto: Agencia Andina).
En la carta a Lieberman, Rey pasa a señalar con evidente fastidio a alguien que se zampó en la fiesta.
En el último minuto, antes de iniciar el proceso de contratación con Global CST, una segunda compañía de nombre Armaz Group apareció, sosteniendo que también cuenta con experiencia en contrarrestar guerrillas y terror en niveles estratégicos y operacionales”.
A continuación, Rey le informa al canciller israelí que “el proyecto del que se ha hablado es de la máxima prioridad nacional en el Perú y no una competencia de negocios, y el gobierno no puede permitirse el terminar con una compañía de menor capacidad y sin experiencia”.
El penúltimo párrafo es de antología. Rey le pide a Lieberman, en un torturado inglés, que“apreciaré su gentil ayuda en aconsejarnos (o indicarnos) la organización relevante en el Estado de Israel tal como nos ofreció en nuestra reciente reunión el 26 de julio en mi despacho, con el propósito de proveernos la mejor opción sobre la trayectoria y la experiencia de ambas compañías, a la luz de los criterios que he mencionado con énfasis en asistir la contra guerrilla y el terror en América Latina, de manera que podamos tomar la decisión adecuada”.
El último párrafo es más corto pero no menos sorprendente: “Mantenemos un alto aprecio respecto del fortalecimiento de las relaciones entre nuestros países y ministerios de Defensa, y vemos su asistencia en esta inusual petición como parte de la asistencia israelí que necesitamos en este momento”.
No hay registro de una respuesta del entonces canciller Lieberman, pero es evidente que hubo diálogo con las compañías, porque cuatro días después, el 10 de agosto, Armaz remitió una carta a Contreras en la que indica que  “…en los últimos dos meses nos hemos dado cuenta que en el tema de la actividad por desarrollar en el VRAE existe la preferencia de Uds. por trabajar con una empresa única en un país vecino. Por esta razón, con el conocimiento y la comprensión que este tipo de trabajo requiere (…) hemos decidido retirar la propuesta de cotización que hiciéramos sobre este asunto”.
Con Armaz fuera de juego, la contratación a dedo se hizo a toda la velocidad posible que permiten los carriles de la burocracia peruana.
Así, el 19 de octubre, luego de una sucesión de papeleos, Rey firmó la resolución para contratar a Global CST bajo secreto militar por servicios personalísimos.
Al día siguiente se firmó el contrato con la compañía.
En medio de los apuros, la torpeza de ciertos trámites es de antología. Por ejemplo, ese mismo día, el entonces jefe de la unidad de Logística de la oficina de administración del Comando Conjunto, teniente primero AP Miguel Horna, presentó un estudio de mercado, que parece una rápida búsqueda en yahoo, sobre compañías, trabajos logísticos y operativos en Colombia, que no tenían nada que ver con el Perú. El ‘estudio’ fue hecho para llenar a como de lugar un requisito.
Hubo otros requisitos que no se llenaron y que luego se cumplieron a medias con un inesperado tramitador, el general Contreras. Fue él quien inscribió a Global CST en el Registro Nacional de Proveedores, ocho días después de la suscripción del contrato.
Así que Global CST inició su relación legal con el Perú teniendo al ministro Rey como gestor, al general Contreras como tramitador y al ex ministro Garrido Lecca como lobiísta y ‘consultor’ en Guinea♦
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Por Gustavo Gorriti  y Romina Mella.-