jueves, 13 de agosto de 2015

Phillip Butters: EL EXTERMINADOR O LA BESTIA ?

EL EXTERMINADOR O LA BESTIA
Cuando el periodismo se vuelve apología a la violencia.

“La bestia que vi era semejante a un leopardo; sus pies eran como de oso, y su boca como la boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono y grande autoridad. Revelación13:2

Hace unos días, Lima amaneció llena de carteles donde se anunciaba la llegada de un EXTERMINADOR, que al parecer sería la solución a los “graves” problemas por los que atraviesa nuestro país.


Muchos lo tomaron como una ocurrencia de algún pintoresco y folclórico candidato al que estamos acostumbrados cada vez que se inicia una campaña electoral en nuestro país, sin embargo, pocos han reparado el alto contenido ideológico que esconde esta propuesta y el peligro real que existe de que en nuestro país se incendie la pradera con una llama terriblemente autoritaria que arrase con todo si algún orate la pone en practica.


Por salud mental, evito escuchar a Phillip Butters, disque periodista (no sé si tiene estudios de periodismo); me parece un tipo fanfarrón, palabrero, petulante e incluso hasta algo desequilibrado. Sin embargo, así como de vez en cuando (sin mi voluntad que no es igual a contra mi voluntad) leo a Aldo Mariátegui; también escucho de vez en cuando a Phillip para saber en que anda.

Y para mi sorpresa, cada vez que ingreso a la señal de “TU OPINIÓN IMPORTA” me encuentro con un Phillip Butters cada vez más desbocado, irritable y violento.

Desde elSi se acercan a mi casa (los gays besándose), los agarro a patadas, "Soy un indígena listo para el golpe”. Al militar se le prepara para MATAR GENTE”.

O sesudos comentarios parecidos a estos:

¿Por qué un policía no puede meterle un tiro en la frente a un choro que le roba la cartera a tu madre?

En Estados Unidos no puedes mirar a los ojos a un policía porque te voltea la cara de un zopapo. 

Está bien que en la Oroya la policía haga uso de las armas, sino para que se las dan. 

En la India a los choros les cortan la mano. Y cosas por el estilo.


El tipo la pega de sabiondo e intelectual, pero, a leguas se nota que su bagaje intelectual es tan básico como su lenguaje, y cuando alguien quiere rebatirlo, apela a muletillas tan fútiles como estas: “Mira hermanito, te explico….”  “Mira amiguito, te cuento….” Con la finalidad de descalificar “por ignorante” al interlocutor que se atreva a rebatirlo. 

Claro, tiene seguidores, y muchos. Trabaja con el descontento de la gente y populorun induciéndolo casi siempre a la violencia y a meter golpe (cual matón de barrio) cuando se sientan amenazados.

Pena de Muerte!! Arenga ¡!

Pena de muerte para el carterista, para el bujiero, para el manifestante tira piedra, para todos!!!  Parece decir.


Hasta una conocida marca de colchones ha caído redonda en el uso de su verbo violento: “VAMOS A CONOCER AL ENEMIGO!! Reza la publicidad.  “Tu hijo podría estar durmiendo CON EL ENEMIGO”. Para él, todos son enemigos, a todos hay que atacar, a todos hay que MATAR.



Lo cierto es que este individuo, cuya personalidad linda con la paranoia, violenta y casi desequilibrada (Cualquier psicólogo podría dar fe de ello seguramente) tiene una vitrina pública, que amparada en la LIBERTAD DE PRENSA, lo deja decir cualquier majadería sin percatarse que hace rato se está induciendo a la violencia a la población.

Es probable que don MANUEL DELGADO PARKER dueño de la radio donde trabaja, no escuche los programas, porque si no, estoy seguro hace rato lo hubiese puesto de patitas en la calle.

Estoy casi seguro, no necesito ni preguntarle que Phillip Butters está de acuerdo con la Matanza de la Cantuta y Barrios Altos, pero, creo que un Estado democrático si bien es cierto debe respetar la LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y DE PRENSA, no debe permitir se haga en su nombre APOLOGÍA A LA VIOLENCIA, pues nuestro país entre el 80 y 2000 ya pasó por tan dolorosa experiencias causada por ella.

Sé, porque él lo ha dicho que Butters le llega los Derechos Humanos, pero la sociedad debe protegerse de individuos como este y desechar todo ataque y hostilidad de la salud democrática.